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Don Ramón, el zapatero a domicilio de Salta que se ganó el cariño de todos

Jubilado del rubro de la construcción, separado y a sus 72 años, don Ramón es un zapatero ambulante que con su carrito camina las calles en inmediaciones del Cerro Bola, ofreciendo sus servicios a todos los vecinos de zona este.

Salta soy se encontró con don Ramón, quien se encontraba arreglando calzados a mano en el Barrio Norte Grande. Ramoncito, como le dicen los vecinos de cariño, nos comentó que recorre las calles a diario, acude cada vez que lo llaman al 3875110175 y que nunca le han reclamado nada, "la gente está muy contenta y yo también porque el trabajo está bien hecho, me dan ganas de vivir".

Albañil desde chico, tuvo un accidente que casi le cuesta la vista. "Hace 28 años perdí el ojo, entonces hice mi casa solo y ya no pude trabajar en construcciones" se lamenta y nos comenta cómo llegó a este oficio que hoy le permite llegar a fin de mes, "mi hermano, Guillermo, vive en Zuviria al 2400 y también es zapatero. Gracias a él aprendí este oficio que me permitió salir a trabajar" y agrega que "al principio, él salía por un lado y yo por el otro, hasta que logró consolidar su trabajo en su taller, ahora salgo solo".

Hoy en día, su sueño es poder comprar una máquina de coser industrial, que le permita agilizar el trabajo porque siente que la gente lo necesita. "Viviría de mi jubilación, pero la gente lo necesita y quiero salir a trabajar" nos dice Ramon, quien también siente que "en la pandemia no nos dejaban trabajar y la pasé mal, entonces salgo porque creo que la gente necesita que le arreglen los calzados, está todo muy caro, lo nuevo cuesta y yo salgo, casa por casa, para ayudar a la gente y me va bien, soy muy bien recibido, hay mucha gente buena y trabajadora como yo".

Ramón camina con su carrito desde temprano hasta que consigue el primer cliente, entonces estaciona y ahí es cuando los vecinos comienzan a hacerle llegar su trabajo, "yo me siento a trabajar y hasta que no termino no me levanto. A veces hay gente que también me da de comer, entonces me quedo desde las 10:30 hasta las 8 de la tarde si es necesario".

Al finalizar nuestro encuentro, Ramón reflexiona y comenta que está agradecido porque siente que aporta a la sociedad, aunque a veces no trabaje con el material que le gustaría. "Las cosas están caras, no hago a veces media suela o taco porque el cuero está caro y a veces no puedo comprar el material porque a la gente no le alcanza para pagarlo. Yo siento que tenemos que hacer un esfuerzo para que la gente pueda andar con su calzado arreglado".

Los vecinos del lugar comentaron a Salta Soy que Ramoncito "trabaja lindo", "es responsable" y "es un ejemplo de vida", algo en lo que coincidimos todos.

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