Se cumplen cinco años de la muerte del cantor y compositor salteño César Isella
A cinco años de su fallecimiento, la figura de Julio César Isella sigue ocupando un lugar central en la historia de la música popular argentina y latinoamericana. El cantor, compositor y referente cultural salteño murió a los 82 años, a causa de un problema cardíaco, dejando un legado artístico que atraviesa generaciones y fronteras.
Nacido en Salta, César Isella comenzó su camino en la música a muy temprana edad. En 1954, con apenas 17 años, integró el grupo Los Sin Nombre, junto a Tomás "Tutú" Campos, Javier E. Pantaleón, Luis Gualter Menú y el Japonés Higa. De aquella formación surgirían luego conjuntos fundamentales del folklore argentino: los dos primeros conformarían Los Cantores del Alba, mientras que Pantaleón daría origen a Los de Salta.
Entre 1956 y 1966, Isella formó parte de Los Fronterizos, una de las agrupaciones más influyentes del folklore nacional. En ese período se consolidó como una de las figuras del Movimiento del Nuevo Cancionero, que propuso una renovación estética y conceptual de la música popular. Junto a Los Fronterizos, en 1964, participó de la histórica grabación original de la Misa Criolla, de Ariel Ramírez, considerada una de las obras supremas de la música argentina y de proyección universal.
En 1966, inició su carrera solista bajo el nombre de César Isella, etapa en la que profundizó su perfil autoral y su compromiso cultural. Durante la dictadura militar (1976-1983) fue incluido en las listas de censura, al igual que su obra más emblemática, "Canción con todos", una composición que se transformó en símbolo de unidad, identidad y resistencia cultural.
Autor de la música de "Canción con todos", Isella es reconocido por haber creado lo que hoy es considerado el himno de América Latina. La trascendencia de esta obra alcanzó un hito en 1999, cuando Estados Unidos adquirió sus derechos para ser estudiada en escuelas secundarias como material de referencia sobre la música y la cultura latinoamericana.
Durante la década de 1990, César Isella fue además descubridor, padrino artístico y representante de Soledad Pastorutti, acompañando el surgimiento de una de las voces más populares del folklore contemporáneo y reafirmando su rol como impulsor de nuevas generaciones.
El 25 de septiembre de 2012, recibió uno de los mayores reconocimientos de su trayectoria al ser nombrado Embajador de la Música Popular Latinoamericana, con rango y jerarquía de Subsecretario, por la Secretaría de Cultura de la Presidencia de la Nación Argentina.
A cinco años de su partida, César Isella permanece vivo en sus canciones, en su compromiso con la cultura y en una obra que continúa cantándose como expresión profunda de identidad, memoria y unidad latinoamericana.



