Se cumplen 34 años sin Atahualpa Yupanqui, el poeta sin fronteras que sigue vivo en la memoria de todos
Un 23 de mayo de 1992, moría en Nimes, Francia, uno de los embajadores más emblemáticos de nuestra cultura; un artista que supo traspasar fronteras y ser reconocido y aplaudido en todo el mundo: don Atahualpa Yupanqui.
Atahualpa Yupanqui fue un artista comprometido y conmovedor, militante, poeta y folclorista. No alcanzan las palabras para definir la inmensidad de su obra. Los ejes de mi carreta, El arriero, Duerme duerme, negrito, Tú que puedes vuélvete, Guitarra, dímelo tú, Baguala de los mineros, A regreso del pastor, Zambita de los pobres, Camino del indio, son solo alguna de sus creaciones que fueron ovacionadas en los escenarios más importantes, en una época y en un momento, donde las distancias se hacían notar con mayor intensidad.
Nació en 1908, en Juan de la Peña, pueblito de Pergamino, al norte de la provincia de Buenos Aires. Su padre mestizo, de origen quechua, santiagueño, y su madre criolla, de descendencia vasca, lo criaron en Agustín Roca (Junín, Buenos Aires)). Nació como Héctor Roberto Chavero Aramburu, pero a los 13 años nació Atahualpa Yupanqui, el nombre por el que será reconocido, que también lo define: en quechua significa "persona que viene de lejanas tierras para contar algo". En 1917, su familia se trasladó a Tucumán, tierra que enamoró a Atahualpa y a la que le dedicaría zambas, poemas y su famoso tema Camino del indio, que compuso a los 19 años. Durante su juventud, recorrió gran parte de la Argentina y conoció sus costumbres y sonidos, al trabajar en diferentes oficios, sin dejar jamás la música.
No hubo género musical que no cayera rendido a sus letras y a su música. Uno de los casos más emblemáticos fue el de Divididos con El arriero y una versión bellísima del clásico de Yupanqui.
Atahualpa Yupanqui fue el gran folclorista comprometido de América Latina, tanto así que llevó la imagen del trabajador del campo, criollo y patriota, del indígena, del pobre, del marginado, por el mundo entero. Fue un antropólogo de la canción. Militó el Partido Comunista al que renunció. Fue perseguido por la última dictadura cívico militar, que no logró silenciar ni su voz ni su música.
A lo largo de su carrera tocó con innumerables músicos y compartió créditos con grandes compositores, pero uno de los dúos más importantes de su carrera fue el que conformó con Pablo del Cerro, seudónimo artístico que utilizaba su esposa, Antonieta Paula Pepín Fitzpatrick, conocida como Nenette.
Murió el 23 de mayo de 1992 en Nimes, Francia. Dos semanas después, el 7 de junio, sus cenizas fueron entregadas a la tierra del Cerro Colorado, provincia de Córdoba. Tenía 84 años y dejó más de 1.200 canciones y el recuerdo de un pueblo al que supo representar. /MenozaToday


